Herramientas de trabajo
Comparar, medir y decidir con números en vez de con sensaciones.
El sueldo bruto es un mal criterio de decisión
Cuando aparece una oferta, lo primero que se mira es el bruto. Es entendible y es insuficiente: dos trabajos con el mismo bruto pueden dejarte cantidades de dinero y de tiempo muy distintas.
Las variables que faltan son siempre las mismas:
- El neto, que depende de tu situación fiscal y no del bruto solo.
- Las horas, incluidas las de viaje, que no se pagan pero se viven.
- Los gastos de trabajar: transporte, comida, ropa.
- Los beneficios, que a veces valen más que la diferencia salarial.
- El aguinaldo y las vacaciones, que cambian el ingreso anual.
El número que hace comparables dos trabajos
Es el valor efectivo por hora: tu neto menos los gastos de trabajar, dividido por todas las horas que el trabajo te ocupa, viaje incluido.
Cuando se calcula así, un remoto que paga menos suele ganarle a un presencial que paga más. No siempre, pero sí lo suficientemente seguido como para que valga la pena hacer la cuenta antes de decidir.
Lo calcula el valor real del trabajo para un empleo, y el comparador de ofertas para hasta tres a la vez.
Guardar escenarios cambia la conversación
Antes de una negociación, armar tres escenarios —el actual, el que pedís, el que te ofrecen— y verlos juntos hace que la conversación deje de ser sobre percepciones. Eso está en Mi situación salarial, y todo queda guardado en tu propio dispositivo.